Lista de firmas

Por favor, no te olvides de comentar en las entradas del blog para que sepamos que has asistido a clase.
Mostrando entradas con la etiqueta estudiantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estudiantes. Mostrar todas las entradas

3 may 2012

Diferencias de opinión entre los estudiantes ante los cambios en el sistema educativo.


Tras los cambios que se producirán a partir del próximo curso en las becas, también se aplicará una subida de las tasas universitarias. Las modificaciones en el sistema educativo han creado discrepancias entre los universitarios de toda España. 


José Ignacio Wert, ministro de Educación.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, encabezado por José Ignacio Wert, está cambiando el sistema educativo con una serie de medidas de recorte que causan discrepancias entre los estudiantes


Entre las medidas más destacadas, el sistema de concesiones de las becas universitarias será diferente. A partir del curso 2012/2013, para que el estudiante que lo solicite reciba una beca, la renta familiar no será el único aspecto que el Ministerio tendrá en cuenta, sino que se exigirá una nota mínima, que oscila entre un 5,5 y un 6, para poder conceder la beca, además de aprobar entre un 60 y un 80% de los créditos (para aquellos estudiantes que no superan unos mínimos de renta familiar no se les fija una nota mínima). Alrededor de 250.000 universitarios reciben ayudas para pagar la matrícula y, presumiblemente, este número descenderá el curso próximo, debido a la nota mínima obligatoria, según informó Wert a la Conferencia Sectorial de Política Universitaria (CRUE). Los rectores reclaman que la subida de las tasas esté ligada a una mejora, y no a un empeoramiento, del sistema de becas. España destina un 0,1% del PIB al reparto de becas, un dato por debajo de la media europea (un 0,2%).


El objetivo de este endurecimiento de los requisitos académicos es, según Wert, “fomentar la excelencia” para que al alumno no le de igual “sacar un sobresaliente que un cinco”. Lo que significa que el número de beneficiarios disminuirá. Por otro lado, aunque se prometió que las becas mantendrían su nivel, Educación ha aprobado dedicar 1.265 millones de euros, un 12% menos que el año pasado.


Por lo tanto, que el alumno consiga que le otorguen la beca no sólo dependerá de la renta familiar, sino de que su nota durante el curso sea de un 5,5 o un 6 como mínimo. Esta medida hace que, aunque se ofrezcan las mismas becas, se concedan menos, y así reducir el gasto en Educación.


Por otro lado está la subida de las tasas universitarias. Esta medida se hará de forma independiente según cada Comunidad Autónoma, pero estarán obligadas a subir el precio de la matrícula entre un 15 y un 25%, aunque algunas de ellas han anunciado que no aplicarán estas alzas. El ministro Wert, para defender esta subida, se basa en el argumento de que cubrir el 85% del coste de la plaza es casi como dotar al alumno de una beca. También se explica diciendo que el abandono universitario es del 30% (la media europea es del 16%), y eso origina un coste que el gobierno no puede soportar. Aunque otras fuentes aseguran que el abandono no supera el 12%, pues muchos de esos alumnos suelen cambiarse de carrera, pero no abandonar los estudios universitarios.


Según la página web oficial del Ministerio de Educación, la aprobación del Real Decreto Ley de Medidas Urgentes de Racionalización del Gasto Público en el Ámbito Educativo tiene el objetivo de “introducir mecanismos de flexibilidad en la legislación educativa para permitir a las Comunidades racionalizar su gasto educativo y que éste sea más eficaz”. En otras palabras, que las Comunidades recorten su gasto en Educación ofreciendo los mismos servicios, pero subiendo el precio que los alumnos pagan por ellos. Además, los recortes en el sistema educativo, dice el ministro que no afectará a la calidad del sistema y que hará que el mismo sea más eficiente.


La subida de las tasas quedaría de la siguiente forma:


- El coste de la primera matrícula cubriría entre el 15 y el 25% del coste real en las carreras de grado y Másters.
- La segunda matrícula debe cubrir entre el 30 y el 40% del coste real.
- La tercera entre el 65 y el 75%.
- Y la cuarta entre el 90 y el 100%.


De este modo, un curso académico costará como mínimo 1.500€ y 12.000€ como máximo, dependiendo de la carrera que curse el alumno y el número de convocatorias que agote. El coste total de una carrera será como mínimo 6.000€. Así, las matrículas universitarias aumentarán un 50% su coste. Y eso en el caso de los repetidores, el aumento será incluso superior, que si llegaran a agotar las convocatorias, tendrían que abonar hasta el 100% de la matrícula.


Así se pretende alcanzar el objetivo de recortar 3.000 millones.


Estas propuestas han provocado la reacción de los universitarios en las redes sociales, creando diferencias entre aquellos que apoyan el cambio y los que no. 


Unos creen que de ese modo, las becas serán concedidas a aquellos estudiantes que se esfuercen por aprobar y sacar el curso adelante. Es el caso de Laura Colored (@NinfaPoetica), estudiante de la UC3M, que manifestaba su opinión vía Twitter: “a estudiar y conseguir una beca. El que algo quiere algo le cuesta.” También decía que: “Pues a mí me parece bien que suban las matrículas. Así, el que estudie porque no sabe que hacer con su vida se lo pensará dos veces.”


Ésta era su contestación a @Monicawasp, que apoyaba la postura completamente contraria, junto con @_JJudy. Ambas, compañeras y estudiantes de la misma universidad, defendían que el endurecimiento de las concesiones de las becas perjudicaban a todos los estudiantes en general, por “pagar justos por pecadores”, y a aquellos universitarios indecisos ante qué carrera cursar en particular. Se negaban rotundamente a la subida de las tasas universitarias con frases como “Las becas no las dan como churros eh, vamos a ver”. @Monicawasp se preguntaba lo siguiente: “¿Habrá dinero para dar becas a todo el que se esfuerce entonces? ¿O la cultura sólo para el que consiga destacar o pagar?” Y es que, básicamente lo que ellas defendían es que “Lo que está claro es que el que no tiene no puede pagar más.”



En relación con las declaraciones de Wert respecto al abandono universitario (uno de sus argumentos para defender la subida), @_JJudy  representa con sus declaraciones al tipo de estudiante que no abandona los estudios, sino que los cambia, y por lo tanto no formaría parte de ese 30% del que el ministro hablaba y en el que se apoyaba, siendo un dato erróneo: “Cómo que chupar del tarro? Yo no estoy segura de qué quiero hacer. Estoy chupando del tarro? Yo no lo veo así...”.


Lo que está claro es que los cambios en el sistema educativo van a acabar por ejecutarse a partir del próximo curso, si los alumnos, junto con los profesores y demás no hacen algo por evitarlo o, al menos, conseguir modificar las medidas de modo que los cambios no sean tan negativos para la educación española y sean de mayor agrado para la mayoría de los estudiantes.


Escrito por Javi Juan Bonmatí, @xavi93_elx.


cpcr


PD: Desde el Profesor Sustituo, os recomendamos seguir los blogs de:


@NinfaPoetica, Publizious TODO EMPIEZA CON UNA IDEA 
@_JJudy, ROCKINGJOURNALISM
@Monicawasp DE COMER APARTE


Gracias por vuestra aportación!

26 mar 2012

El Plan Bolonia, ¿beneficioso o perjudicial?

La evaluación continua y la obligatoriedad de asistencia son algunos de los argumentos más utilizados por los detractores del Plan Bolonia

Desde que el Plan Bolonia se instauró definitivamente en todas las universidades españolas en 2009, muchas son las críticas que ha recibido, del mismo modo que también recibe apoyos por parte de algunos estudiantes. Es por ello que las dudas de los estudiantes ante si el nuevo formato de evaluación que establece el nuevo sistema educativo les perjudica o, por el contrario, saldrán beneficiados, es un tema latente en esta nueva época de exámenes.
Dentro del contexto de preparación respecto a las PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad), los alumnos que sufrieron el cambio desde el sistema anterior al actual no están demasiado contentos. Su reacción es totalmente comprensible. El primer curso de Bachillerato no contaba en sus notas de acceso a la carrera que deseaban estudiar en un principio, pero con la inclusión de Bolonia, este curso tenía un valor del 30% (el mismo que el segundo curso de BACH), siendo esto de completo desconocimiento para estudiantes y profesores.
La mayoría del alumnado piensa que se hubiera esforzado más por obtener una mayor calificación en ese curso si hubieran sido informados y que esa es una de las razones por las que muchos de ellos no han conseguido la nota suficiente para estudiar la carrera que tenían pensada como primera opción.
Por su parte, los estudiantes universitarios se encuentran divididos ante la valoración de Bolonia como un buen o un mal plan.
Algunos de ellos, presumiblemente la minoría y que suelen coincidir en que proceden de lo que hace no muchos años eran (y aún sigue siendo, aunque con tendencia a su desaparición) las carreras de licenciatura, se sitúan a favor del sistema de evaluación continua. En su opinión, esa manera de evaluar ayuda a que no sea tan necesario sacar una excelente nota en el examen o, a veces, no es preciso ni tan siquiera aprobarlo, sino alcanzar una nota mínima.
Éste es uno de los aspectos por los que, precisamente, se queja la gran mayoría de universitarios. Éstos piensan que la evaluación continua sólo puede perjudicar. Si los alumnos no son capaces de entregar los trabajos que diariamente se les manda dentro del tiempo establecido por el profesor, puede suponerles un grave problema, pudiendo ser la causa del suspenso de la asignatura u obligando a que el examen obtenga una alta calificación. Es por ello importante cumplir los plazos, pero los estudiantes opinan que es complicado hacer frente a tantos trabajos de tantas asignaturas en tan poco tiempo. Además, esto supone emplear mucho tiempo fuera del horario de clases, lo que perjudica a aquellos que desean tener un trabajo remunerado fuera de la universidad; esto sin tener en cuenta la obligación de la asistencia presencial a las clases, 
que también puede ocasionar problemas.
Muchos profesores no están de acuerdo con algunos aspectos del Plan Bolonia, como es precisamente la evaluación continua o la asistencia presencial, pues opinan que no es necesario en algunas ocasiones ese nivel de exigencia.
Aunque no es posible afirmar que este novedoso sistema, que ya está completamente instalado en nuestro país, sea sólo problemático. Su mejor aportación es sin duda la posibilidad que ofrece para poder compaginar las titulaciones obtenidas en España con cualquier país miembro de la UE. Sin duda una gran ventaja que los estudiantes pueden aprovechar a la hora de encontrar trabajo fuera del país en estos tiempos tan complicados.
Esta aparente unificación no es tal en lo que se refiere a las asignaturas que se imparten dentro de una misma carrera pero en diferentes universidades españolas. Cada universidad imparte sus propias asignaturas para una determinada carrera, lo que hace que un estudiante de Periodismo en su primer año, no estudie exactamente lo mismo en Madrid que en Valencia. Del mismo modo, los nuevos grados, que antes eran llamados licenciaturas y constaban de cinco cursos para acabar la carrera, disponen ahora de cuatro cursos para completarla, lo cual supone una reducción de la materia y las asignaturas de las carreras y, por lo tanto, del conocimiento adquirido.
Ahora bien, después de tantas reformas que se han dado en el sistema educativo con los diferentes cambios de gobierno, y teniendo en cuenta la nueva reforma que el PP aprobó el pasado 2 de Febrero de este año y que está relacionada con la duración de los cursos de Bachillerato, no sería una mala opción tratar los problemas que el Plan Bolonia causa a los estudiantes.

Escrito por  Javi Juan Bonmatí, @xavi93_elx
cpcr

Fuente: http://bottup.com/201201268112/Ciudadania/el-plan-bolonia-ibeneficioso-o-perjudicial.html#ixzz1qEOhtvmv